
Los habituales del famoso 'resort' libertino se rebelan contra la imagen morbosa que venden los medios. Hay orgías, pero con orden.
MARÍA PÉREZ«Una libertad que aquí no tenemos»: Eso es lo que tanto Alejandro [nombre ficticio] como las miles de parejas liberales de toda Europa que veranean en Cap d'Agde han encontrado en este resort de la costa francesa de apenas cuatro kilómetros cuadrados y situado a poco más de dos horas de Barcelona, que se ha convertido en el destino estival europeo preferido por los swingers.


















